Sexo oral y las ETS de la boca

Puede parecer increíble, pero muchas personas aún desconocen que numerosas enfermedades de transmisión sexual pueden contagiarse y afectar a nuestra boca, manteniendo sexo oral sin protección. Esta semana, desde el blog de la clínica Vélez & Lozano nos proponemos ofrecer a nuestros lectores una breve guía acerca de este tipo de afecciones, su sintomatología, así como las medidas de precaución y diagnóstico.

Entre las ETS o enfermedades de transmisión sexual que afectan más comúnmente a nuestra boca están el herpes, la clamidia, la gonorrea y la sífilis, además del temido virus del papiloma humano, que en ocasiones puede derivar en cáncer orofaríngeo. Además de estos sospechosos habituales, existen otras enfermedades como algunos tipos de hepatitis que también pueden contraerse como resultado de practicar sexo oral sin precauciones, ya que las mucosas entran en contacto y se produce el contagio.

Es importantísimo saber que muchas de estas enfermedades permanecen asintomáticas en multitud de pacientes. Esto agrava la situación, ya que cuando se ignora que se padece un problema de salud, la probabilidad de contagio crece de forma exponencial. La protección durante la práctica de sexo oral –especialmente con nuevas parejas- es clave a la hora de evitar este tipo de problemas.

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En las ocasiones en que podemos encontrar sintomatología evidente, los síntomas más comunes dependen del tipo de patología, y la mayoría de ellos pueden confundirse con otras muchas afecciones de menor gravedad. Los más característicos de las ETS bucales son aftas, chancros o ampollas en el interior de la cavidad bucal, pudiendo localizarse en la lengua, paladar, etc., e incluso en la faringe. Si bien algunas pueden parecerse al herpes que aparece en los labios, otras pueden surgir a modo de bulto o  bultos (caso del VPH o la sífilis) o simplemente de heridas abiertas que supuran secreciones que pueden ir desde el blanco, pasando por el amarillo hasta el verdoso.

Tanto a modo de prevención como de tratamiento, el mejor consejo es visitar la consulta de nuestro dentista de manera regular. El conocimiento del profesional de la odontología de nuestra salud bucodental a lo largo de nuestra vida es un seguro cuando se presentan problemas, ya que el conocimiento específico de nuestro caso le ayuda a diferenciar entre aquellas afecciones a las que el paciente es más proclive individualmente –faringitis, herpes labial, amigdalitis o aftas- de aquellas manifestaciones menos comunes, que pueden ayudar a un diagnóstico precoz de este tipo de dolencias.

 

 

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